LA ILUSIÓN QUE ME CONDENA

¿Qué hacemos amigo bohemio? ¿Opinamos y hablamos con el corazón o con la cabeza? ¿Mantenemos la idea de que jugando así y mirando la tabla es muy difícil ser campeón? ¿O tras un obligado triunfo de local, y la derrota de Defensores en Morón, podemos ilusionarnos con el ascenso directo?


 Vivimos de ilusiones. El hincha naturalemte, en la esencia del fanático, siempre, hasta las últimas consecuencias va a soñar que todo es posible. Pero debemos poner una pausa e intentar analizar la realidad. Una realidad que marca que Atlanta llegaba de dos derrotas consecutivas por el torneo local, y se enfrentaba con el último. Con el peor equipo del torneo. Estábamos obligados a ganar. Y así sucedió. 

Arnaldo Sialle puso en cancha el mismo equipo que había jugado hace tres días por Copa Argentina. Mismos apellidos pero diferente esquema. Arquero y cuatro del fondo de memoria. Siempre Palisi de cinco. Mas Serrano con Galeano para intentar dar fútbol, con Lucas por derecha y Pedrozo por izquierda. Sí, Pedrozo de volante por izquierda. “La idea era que juegue de wing pegado al lateral  por su potencia, no tanto de volante, el ha echo ese trabajo en Aldosivi con Franco, por eso lo ponemos, no es una cosa nueva para Fabricio”, se excusaba Cacho, pero los 90 minutos de juego demostraron lo contrario. Muy perdido Pedrozo sobre la izquierda, muy cerca de Benítez y lejos del área, lejos del lugar donde mejor se mueve. Algo parecido opinó el goleador bohemio Emiliano Bonfigli, “a mi me gustaría en particular que Fabricio juegue al lado mio porque nos sentimos un poco mejor estando cerca”

El primer tiempo Atlanta fue superior a su rival. Tenía tenencia de pelota, intentaba moverla de un costado a otro pero no lograba llegar con peligro. UAI, nada. Hugo Silva quien venía teniendo partidos muy flojos fue de lo mejor de la primera parte, con mucha proyección. Y así llegó el primer gol. Una pelota recuperada en campo rival, Silva que aparece de 8, y manda un centro a la cabeza de Bonfigli quien anota anta la pasividad del flojo arquero Cano. 1 a 0 y tranquilidad. Siguió manejando la pelota en los pies de Serrano, intentando juntarse con Galeano, pero era Julio el mas movedizo. Hasta que de un corner, de un rechazo que pega en la cabeza de un rival, llega el gol en contra. Dos a cero y a los vestuarios. 

En la segunda etapa Atlanta se durmió. El cansancio seguro pesó, y así se justificó el entrenador. “En el segundo tiempo el partido se sintió. Jugamos hace 72 horas en una cancha embarrada, con todo el factor anímico que tiene jugar instancias eliminatorias, mas los penales, no es solo cansancio físico, también hay un factor mental, desgasta, sabíamos que íbamos a tener algún tipo de problemas”. Y tras que el bohemio venía sin hacer pie en la segunda etapa, el rival queda con diez  por la expulsión de Monzón y la imagen de Isaac Suárez crecía para complicar la defensa. Lo que acentuó mas la falta de protagonismo del equipo. Porque la UAI con diez jugadores era mas que Atlanta. “En algún momento del partido sabíamos que íbamos a tener algún bajón, es normal, y los rivales también juegan, no es que Atlanta es el Barcelona y los rivales 4 de copas”. Luis Enrique intentó con los cambios, perdón, Arnaldo Sialle intentó con los cambios darle frescura al equipo y abrir la cancha y liquidarlo por las bandas. El ingreso de Quiroga, Guzmán y Soto Torres así lo demuestran. Con el Chaco por derecha, recibió una pelota en posición de diez, y con pase a lo Riquelme habilitó a un Bonfigli que llegó a los diez goles en el torneo y otra vez venció la floja resistencia del arquero-payaso Cano. Tres a cero y partido liquidado. Tres puntos para quedar a 7 de Defe (nos visita en la fecha 35) y a 6 de Adrogué (solo nos resta esperar que pierdan). Y a estos hay que sumarle a Estudiantes de Buenos Aires, a quien recibiremos en Villa Crespo en 15 días, previo viaje a ¿Formosa? por Copa Argentina frente a Racing y a Isidro Casanova para jugar vs Almirante Brown el viernes a las 15 horas.

13 partidos nos quedan para descontar esos 7 puntos. Si fuese por lo futbolístico, sería casi imposible descontarle a los de arriba. Pero si fuese por lo pasional, Atlanta es grande y todos los rivales de esta categoría quieren tenernos bien lejos. La ilusión nos condena a soñar. El funcionamiento del equipo nos la quita de prepo.

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