Barranca abajo

No fue una derrota mas. Y eso que ya nos estamos acostumbrando en este torneo a perder. 13. Son muchas. No hay ningún equipo en el mundo con aspiración de ascenso que se permita perder tanto. Los jugadores perdieron la rebeldía, el amor propio, la bronca para revertir situaciones. 


Da la sensación que Atlanta pierde y da lo mismo. Da la sensación que Atlanta pierde y que no pasa nada… Y pasa. Y mucho. Porque un equipo que tiene 53 puntos en 34 partidos es bueno para Colegiales o Almagro, que tienen presupuestos muy bajos y objetivos distintos. Pero para el plantel que esta al día, que entrena ahora en un country a pedido del dt, que concentra en Hotel bonito, que tiene el presupuesto más alto de la categoría, esta campaña roza el fracaso. 

Jugadores como Galeano que no logra dar un pase gol en 5 fechas, Mancinelli que no logra mantener su nivel conocido dos partidos seguidos, o Palisi que hace meses dejó de ser el Pac-Man del medio para ser un molinete abierto. Y nombro estos tres jugadores porque ellos son la bandera de Atlanta. Si los referentes están en tan bajo nivel, ¿que le podemos pedir a los demás? Imposible esperar que Soto Torres sea el mismo que la rompió en la CAI de Comodoro Rivadavia hace muchos años. Imposible esperar que Aurrecochea nos salve un partido como cuando tenía noches de gloria en torneos internacionales. Imposible esperar que Talamonti sea el caudillo de un equipo como lo fue hace tanto en River o Italia. Y la lista puede seguir con Serrano, con Quiroga, con Maraschi. Jugadores que tuvieron éxitos en otros clubes, que llegaron con pergaminos, y hoy están dejando una imagen lamentable. Pésima. Paupérrima.
Culpables hay muchos. Desde la dirigencia que acepta y trae estos refuerzos, hasta Arnaldo Sialle, quien se fue dejando un paciente casi terminal. Él trajo el virus, y hoy es difícil, casi imposible curarlo. Quedan 8 partidos para intentar entrar al reducido. Un reducido que jugando así será debut y despedida. Pero intentamos seguir creyendo. Porque somos locos… Confiamos en que Biggeri pueda hacerlo. Otra no nos queda… De lo contrario, una nueva frustración coronará esta dirigencia. 

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